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Dr. Carlos Aguirre Velázquez
Neurólogo Pediatra
Tan importante como respirar y comer, el sueño es una función del sistema nervioso que se inicia desde la vida fetal. El sueño es necesario para el buen desarrollo del sistema neurológico en los niños y para la salud física en general, se sabe que cuando se priva del sueño en forma prolongada puede haber problemas sicológicos, mentales e incluso físicos que van a deteriorar la salud física de un niño o un adulto.
Al nacer un infante, como todo ser en desarrollo, va a pasar por diferentes etapas. Se sabe que el feto, en el último mes del embarazo va a tener episodios de sueño de más o menos 22-23 horas. Cuando nace, ya viene programado con cierto ciclo que tiene que ver con las actividades fisiológicas del niño como es la alimentación, pero esta actividad del cerebro se va modificando de acuerdo al ambiente natural: las variaciones de luz, de sonido, etcétera. Un bebé sano puede dormir hasta 20 horas al día.
EL SUEÑO ESENCIAL
El sueño es esencial para la salud y el desarrollo del niño. El sueño promueve el sentirse alerta, tener buena memoria y comportarse mejor. Los niños que duermen lo suficiente funcionan mejor y son menos propensos a problemas de comportamiento e irritabilidad. Por eso es importante que los padres ayuden a sus niños a desarrollar buenos hábitos de dormir desde una edad temprana.
Cada niño es diferente y el número de horas de sueño que necesita varía. La gráfica muestra el recomendable número de horas de sueño, incluyendo siestas, para niños hasta la edad de doce años.
CUANTO DEBE DORMIR UN NIÑO
0-2 meses 12 – 20 horas
2-12 meses 14 – 15 horas
1 año 14 horas
3 años 13 horas
5-12 años 9 -11 horas
*Estos son los tiempos de sueño total en 24 horas, no solamente nocturno.
IMPORTANCIA DEL AMBIENTE
No es lo mismo que un niño se duerma solo en su cama o cuna, a que duerma en la misma habitación de los padres ¿porqué? porque los padres tienen movimientos: se despiertan para ir al baño, roncan o hablan mientras duermen; todos estos son estímulos que despiertan al niño, el niño llora y despierta a los papás, luego los papás piensan que el niño se despertó solo, pero en realidad lo que pasa es que los mismos padres son los que, con sus movimientos, despiertan al niño. Lo recomendable es que se vaya habituando al niño a una separación temprana de ambos: padres e hijo, en que el niño pueda ir conciliando el sueño solo, en su habitación, sin ninguna medida extra.
Durante el primer mes, en el recién nacido, el umbral para los estímulos es muy alto: por eso puede haber estímulos como el ruido normal de una casa sin que se despierte, pero a medida en que va madurando el cerebro, ese umbral disminuye. Lo recomendable es que después del primer mes de nacido, se inicie la rutina de separación. No es recomendable que se duerma al niño en brazos o dándole de comer y que luego lo pasen a la cuna o que los padres se queden dormidos junto a él, y luego, que se despierte uno de los padres lo pase a la cuna. Lo mejor es que en su cuarto, en su cunita, con la puerta abierta, inicie la fase del sueño. La mejor sugerencia para que los niños desarrollen buenos hábitos de dormir es adoptar una rutina nocturna.
ETAPAS DEL SUEÑO
El ciclo sueño se ha divido para su estudio científico en dos grandes fases:
1) Fase REM (del inglés Rapid Eye Movements); fase de movimientos oculares rápidos.
2) Fase NO-REM; fase sin movimientos oculares rápidos.
La fase 2 o NO_REM, a su vez se subdivide en 4 etapas.
Etapa 1.- de somnolencia
Etapa 2.- de sueño ligero, aparecen algunos contenidos de sueño, pero aquí solo se dan imágenes, sin ser sueños completos, se les llama fase NO-REM (movimientos rápidos de los ojos).
Etapa 3.- de sueño regular medio, etapa donde aparece la fase REM (etapas de movimientos rápidos de los ojos, cuando la persona tiene ensoñaciones).
Etapa 4.- de sueño profundo, se observa relajación profunda del cuerpo, no se mueve, el movimiento de los ojos es muy pobre, es la etapa más importante y necesaria para el desarrollo de los niños.
La diferencia en cada una de las etapas se puede tipificar en base de las ondas eléctricas que se observan a nivel cerebral y se pueden observar a través de un Electroencefalograma (estudio que consiste en la colocación de electrodos a nivel de la cabeza, pegados con una pasta especial transductora y que refleja en un monitor la actividad eléctrica cerebral, puede hacerse éste estudio en niños desde recién nacidos hasta adultos en la tercera edad. El estudio no es doloroso ni causa daño o molestias a las personas)
A continuación se tocan los tipos de trastornos de sueño que puede ocurrir en un niño:
- Ansiedad de separación
- El sueño en los niños hiperactivos
- Eneuresis nocturna (mojar la cama)
- Apnea del sueño
- Terrores nocturnos
- Pesadillas
- Sonambulismo
- Narcolepsia
Ansiedad de separación
Entre otros problemas ligados al trastorno del sueño podemos identificar uno que es quizá uno de los más comunes; la ansiedad por separación, que les da a niños que están pasando por una etapa estresante, como puede ser el inicio escolar, cambio de año o ciclo en la escuela, época de exámenes, o cuando la madre etcétera. Son niños que ya dormían solos, en su cama, y, de repente, amanecen otra vez en la cama de sus papás. También puede estar asociada esta ansiedad a volver a mojar la cama por las noches.
Niños hiperactivos
Problemas de los ciclos para dormir en los niños hiperactivos: son demasiado inquietos, se van acelerando durante el día, batallan mucho para relajarse y tienden a tener sueños cortos y fraccionados: duermen una hora, hora y media y se despiertan, tardan para dormir media hora y vuelven a dormir otras dos horas y a veces en la noche el niño está buscando a sus papás, se levanta a la cocina, se pone a jugar, prende la tele. En estos niños, el problema es neurológico y, por lo mismo, se le debe identificar y dar un tratamiento.
Eneuresis nocturna primaria, (trastorno asociado a la etapa 4 del sueño) también conocida como “mojar la cama”. Cuando el niño nunca logra controlar los esfínteres, de 4 años o más. Es un problema fisiológico y se clasifica como trastorno del sueño. Lo primero que se hace es investigar los antecedentes familiares, es frecuente que este tipo de problemas lo haya tenido alguien más en la familia, el papá el abuelo, etcétera.
Hay que descartar también patologías del sistema urinario; si es mayor de 4 años, 4 años y medio se le puede ayudar con tratamiento: hay medicamentos que pueden aumentar el tono, otros que disminuyen la producción de orina y hay conductores de acondicionamiento como alarmas, etcétera. Se debe resaltar que estos problemas ocurren en la etapa profunda del sueño, sobre la que los niños no tienen control, de tal manera que regañar al niño por esta causa es dañino e inútil.
Enuresis nocturna secundaria: cuando un niño ya lograba controlar sus esfínteres y de pronto vuelve a “mojar la cama”, lo cual hace una diferencia importante. Para descartar otras cosas se vuelven a investigar las indagaciones mencionadas anteriormente, enfermedades de vías urinarias, etcétera; pero aquí surge también el factor emocional, muchos niños que traen un problema pueden empezar con eneuresis nocturna secundaria, que a los padres les debe servir de alarma para ver el lado psicológico. Cabe mencionar que aquí también entra el factor de “Ansiedad de separación”, que se manifiesta en niños de la edad de 3, 4 y 5 años que empiezan a ir a preescolar y tienen que enfrentar la separación de sus padres, esta ansiedad puede ser la causa de que estén mojando la cama por las noches.
Apnea del Sueño (Trastorno del sueño REM)
La apnea del sueño es un problema serio en el cual ocurren pausas en la respiración durante el sueño. Los niños con apnea habitualmente roncan, su sueño es inquieto y pueden manifestar somnolencia durante el día (la somnolencia es más frecuente entre los adultos con apnea). Hipertrofia (engrandecimiento) de las amígdalas y adenoides, alergias nasales, obesidad y otros problemas médicos, son factores de importancia en el desarrollo de la apnea del sueño en niños. Existen varias formas de tratar la apnea; por lo tanto es de gran importancia que consulte a su médico o que visite un Centro de Enfermedades o Disturbios del Sueño para confirmar el diagnóstico y recibir tratamiento.
Terror Nocturnos
Terrores nocturnos, se diferencia de las pesadillas y las imágenes hipnagógicas en que hay un problema de despertar incompleto. El niño entra en angustia, estando dormido: empieza a gritar, a patalear, se puede sentar, abrir los ojos en estado de pánico, pero no está despierto. Se hacen esfuerzos por despertarlo y se batalla porque está en la etapa 3-4 que es la de sueño más profundo, tardan en conectar su sistema a la conciencia. Esto suele generar mucho miedo y ansiedad en los papás. Se presentan entre los 4,5 y 8 años. Se recomienda tranquilizar al niño y dejarlo que siga durmiendo. El niño no se acuerda de nada.
Pesadillas (trastorno de la estado REM)
Se caracteriza porque hay un contenido de sueño vívido, muy semejante a la realidad que se acompaña de angustia, ansiedad miedo y/o coraje y esto hace que el niño despierte durante la noche. En estos episodios el niño sí despierta y nos puede decir lo que estaba soñando. ¿Qué se hace en estos casos? se enciende un poco la luz, se tranquiliza al niño. En caso de que estas pesadillas sean frecuentes, debe hacerse una revisión de las causas que pueden ser emocionales o fisiológicas.
Sonambulismo (trastorno de la fase IV del sueño)
El sonambulismo ocurre con más frecuencia entre los cuatro y ocho años de edad. Es frecuente que este padecimiento sea genético. Dura en la infancia y desaparece de adulto. El niño está entre dormido y despierto y por lo general no recuerda lo ocurrido al día siguiente. Con frecuencia el tratar de despertar y consolar al niño no es efectivo y puede prolongar el evento. Lo que sirve es hablarle tranquilamente y tratar de llevarlo a la cama. Un niño sonámbulo sí ve, pero no está consciente, y lo que casi siempre hace durante este lapso son actividades rutinarias Es importante remover objetos peligrosos de la habitación para evitar que el niño se haga daño al caminar dormido. Dormir lo suficiente es de importancia vital para reducir la frecuencia de los terrores y el sonambulismo. Generalmente no requiere tratamiento.
Narcolepsia (Trastorno de la fase REM)
La narcolepsia comienza por lo general durante la pubertad, pero puede comenzar aún antes. Niños con narcolepsia desarrollan somnolencia y "ataques incontrolables de sueño", durante los cuales se quedan dormidos contra su voluntad. La narcolepsia requiere un diagnóstico definitivo por un médico. Investigaciones médicas han revelado que un 37% de los niños, entre preescolar y el cuarto grado de primaria, sufren de, al menos, un disturbio del sueño. Si sospecha uno de éstos desordenes en su niño, o si su niño aparenta estar soñoliento, consulte a un médico.
Existen también trastornos que se relacionan con el inicio del sueño
Mioclonías del sueño (Trastorno de la etapa I del sueño)
Durante la somnolencia o sueño superficial; hay relajación del tono muscular y dentro de esta puede haber algunos movimientos bruscos o sacudidas que se llaman mioclonías del sueño, son normales en esta etapa del ciclo del sueño.
Alucinaciones hipnogógicas (trastorno de la etapa I del sueño)
Se presentan en la etapa inicial del sueño y pueden ser visuales, auditivas o táctiles, el niño no logra distinguir entre una alucinación y la realidad, son de corta duración, suelen despertarlo y ocasionalmente pueden producir angustia o miedo. Por lo general no representan problemas psicológicos severos, pero es importante valorar su naturaleza médica y psicológicamente.
Síndrome de las “piernas inquietas” (trastorno de la etapa I del sueño)
Es un trastorno que afecta el inicio del sueño y consiste en “incomodidad” o “malestar” del las piernas con movilidad constante de éstas que impide una adecuada relajación y profundización del sueño, requiere valoración y tratamiento neurológico.
Dependiendo de la etapa del sueño, se pueden presentar diversos trastornos del sueño:
Etapa 1.
Mioclonías del sueño.
Durante la somnolencia o sueño superficial; hay relajación del tono muscular y dentro de esta puede haber algunos movimientos bruscos o sacudidas que se llaman mioclonías del sueño, son normales en esta etapa del ciclo del sueño.
Alucinaciones hipnogógicas.
Se presentan en la etapa inicial del sueño y pueden ser visuales, auditivas o táctiles, el niño no logra distinguir entre una alucinación y la realidad, son de corta duración, suelen despertarlo y ocasionalmente pueden producir angustia o miedo. Por lo general no representan problemas psicológicos severos, pero es importante valorar su naturaleza médica y psicológicamente.
Síndrome de las “piernas inquietas”.
Es un trastorno que afecta el inicio del sueño y consiste en “incomodidad” o “malestar” del las piernas con movilidad constante de éstas que impide una adecuada relajación y profundización del sueño, requiere valoración y tratamiento neurológico.
Sugerencias de manejo para los trastornos del sueño en los niños
Rutina nocturna de buenos hábitos
1. Ir a dormir siempre a la misma hora
2. Una merienda o cena liviana
3. Baño
4. Ponerse la pijama
5. Lavarse los dientes
6. Leer un cuento
7. Una habitación silenciosa y de temperatura agradable
8. Poner el niño en la cama
9. Despedirse y marcharse de la habitación
Sugerencias de la National Sleep Foundation
- Tener una hora fija para irse a la cama todas las noches.
- Hacer que la hora de acostarse sea una experiencia positiva y relajante sin televisión ni juegos de video.
- No usar la TV para dormir al niño. Ver televisión antes de irse a la cama puede interferir con la habilidad para dormirse y mantenerse dormido.
- Reservar las actividades relajantes, y no estimulantes, favoritas de su niño para que ocurran en su habitación.
ESTIMULE AL NIÑO A DORMIRSE POR SI MISMO
Haga que su niño establezca asociaciones positivas hacia el sueño. La ayuda de los padres no debe ser necesaria para que el niño se duerma. Un niño que se duerme por sí mismo podrá volver a dormirse con más facilidad si se despierta durante la noche. El despertarse algunas veces durante la noche es normal.
NO CONTRIBUYA A QUE EL NIÑO NO PUEDA VOLVER A DORMIRSE CUANDO SE DESPIERTA
Su presencia en la habitación del niño cada vez que éste se despierta intensifica la necesidad de su presencia para que el niño vuelva a dormirse. Hasta los bebés que se cargan al hombro cada vez que se despiertan aprenden rápidamente a no volver a dormirse por sí mismos. Claro que hay ocasiones cuando la asistencia y el cuidado no deben negarse. Es importante que el niño reciba un mensaje claro y consistente de que la expectativa es de que se duerma sin ayuda.
CÓMO SABER SI EL NIÑO ESTÁ DURMIENDO LO SUFICIENTE
Para saber si un niño duerme lo suficiente, basta con observar su comportamiento durante el día: si muestra irritabilidad, distracción, fallas en la memoria y tiende a dormirse durante el día; todos estos son síntomas de “somnolencia diurna” qué sirve como indicador para investigar cómo está durmiendo el niño por la noche.
LA NORMA DE LOS 21 DÍAS
Se sabe que seguir determinada acción durante 21 días sirve para convertirla en hábito: se sugiere empezar cuanto antes con la separación del niño de los padres, de tal forma que, entre más temprano se inicie esta rutina, mayor beneficio se obtenga para ambos casos; tanto para el niño como para los padres:
- Dejar al niño en su cuna y hablarle y consolarlo con las manos, suavemente, sin volverlo a sacar de la cuna por 3 semanas.
- Dejar al niño en su cuna y si llora porque usted se retira, hablarle desde la puerta, ya sin tocarlo ni estar cerca, y consolarlo hasta que se duerma.
Esta norma se puede llevar hasta 21 días o menos; obviamente que no opera cuando el niño está pasando por algún trauma o enfermedad.
Sugerencias de lectura
Salzarulo, Piero(Editor). Awakening and Sleep–Wake Cycle Across Development..
Philadelphia, PA, USA: John Benjamins Publishing Company, 2002. p 54.
http://site.ebrary.com/lib/imss/Doc?id=10022336&ppg=54 |